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Cirugía de la hernia discal, dorsal o lumbar

El disco intervertebral es una estructura elástica que amortigua las presiones aplicadas sobre la columna, permitiendo la movilidad de la misma al separar las vértebras entre sí.

El deterioro del contenido discal por cualquier causa (degenerativa, traumática u otras) puede hacer que parte del disco emigre hacia el canal raquídeo, comprimiendo la médula o las raíces nerviosas y ocasionando dolor (ciática), parálisis o pérdida de sensibilidad.

La operación consiste en abordar el canal raquídeo para extirpar los fragmentos que comprimen las estructuras nerviosas.

Beneficios de la intervención

La descompresión de las raíces nerviosas alivia el dolor de forma inmediata, aunque otros síntomas como la debilidad o la falta de sensibilidad pueden tardar en recuperarse o, en menos ocasiones, permanecer como secuelas, dependiendo del grado de daño ya establecido.

El objetivo de la cirugía discal simple es únicamente descomprimir una estructura neural, no restaurar la integridad de la columna vertebral, por lo tanto es importante compensar la pérdida de un disco mediante potenciación muscular después de la cirugía.

Descripción técnico-médica

Para la discectomía simple es necesario abordar el canal vertebral, visualizando tanto el elemento agresor (hernia) como el elemento agredido (médula o nervio).

Existen diversas modalidades para el abordaje, dependiendo del tipo de hernia, la zona intervenida, edad y condiciones del enfermo.

  • MICRODISCECTOMÍA: abordaje abierto de pequeño tamaño (2-4 cm). Siempre efectivo, aunque puede generar fibrosis o inestabilidad.
  • FORAMINOSCOPIA: abordaje percutáneo de 1 cm; es el menos agresivo, pero no en todos los casos es efectivo debido a la restricción de movimientos de los instrumentos empleados.
  • COSTOTRANSVERSECTOMÍA: abordaje específico para el canal dorsal. Más agresivo y más asociado a inestabilidad a largo plazo
  • ABODAJE RETROPLEURAL: abordaje específico de la región torácica, mínimamente invasivo y que puede asociarse a estabilizaciones instrumentadas.

La intervención

La excisión de un disco se realiza en quirófano. La duración habitual de esta intervención es de entre 15 min. y 2h, dependiendo del tipo de abordaje y la región intervenida, si bien el paciente permanece en el quirófano y la sala de despertar entre 2 y 5 horas.

El paciente estará hospitalizado entre 1 y 3 días.

Medidas preoperatorias

  • Valoración previa en consulta, decidiendo y exponiendo los aspectos concretos de la intervención y entregándole el consentimiento informado.
  • Realización de un estudio preoperatorio completo con pruebas de laboratorio, ECG y estudios de Rayos X.
  • No beba alcohol ni fume 48 horas antes de la cirugía.
  • Si la cirugía está programada por la mañana, debe acudir en ayunas al hospital. Si es por la tarde, desayune temprano y no tome alimentos sólidos ni líquidos a partir de las 9 horas.
  • No debe llevar ningún objeto metálico durante la operación (anillos, pulseras, pendientes, piercing, etc.)

Cuidados postoperatorios

  • Debe cambiar de postura en la cama, evitando permanecer constantemente boca arriba.
  • Los drenajes (si los hay) se le retirarán al día siguiente de la cirugía, antes de levantarle.
  • No es necesario que utilice corsé después de esta cirugía. Puede utilizar una faja común si se encuentra más cómodo los primeros días.
  • Puede y debe caminar los días siguientes a la cirugía, evitando agotar la espalda. Notará que puede incrementar la distancia progresivamente.
  • Utilice asientos con respaldo recto para sentarse durante las primeras 2 semanas
  • Después del alta, debe contactar con nosotros si tiene dolor en el pecho o dificultad al respirar; debilidad en alguna pierna o pie; procesos febriles y escalofríos.
  • Tras el alta, así mismo, deberá evitar una serie de movimientos y posturas durante 1 mes:
  1. Cargar peso
  2. Posturas forzadas de la columna
  3. Tareas de la casa
  4. Conducir

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Equipo Médico